El Alzheimer y demencias afines

La enfermedad del Alzheimer (EA)

También denominada mal de Alzheimer, demencia senil de tipo Alzheimer (DSTA) o simplemente Alzheimer

Es una enfermedad neurodegenerativa que se manifiesta como deterioro cognitivo y trastornos conductuales. Se caracteriza en su forma típica por una pérdida de la memoria inmediata y de otras capacidades mentales, a medida que las células nerviosas (neuronas) mueren y diferentes zonas del cerebro se atrofian.

La enfermedad suele tener una duración media aproximada después del diagnóstico de 10 años, aunque esto puede variar en proporción directa con la severidad de la enfermedad al momento del diagnóstico.

La enfermedad de Alzheimer es la forma más común de demencia, es incurable y terminal, que aparece con mayor frecuencia en personas mayores de entre 60 y 65 años de edad.

Por lo general, el síntoma inicial es la inhabilidad de adquirir nuevas memorias, pero suele confundirse con actitudes relacionadas con la vejez o al estrés. Ante la sospecha de alzheimer, el diagnóstico se realiza con evaluaciones de conducta y cognitivas, así como neuroimágenes.

A medida que progresa la enfermedad, aparecen confusión mental, irritabilidad y agresión, cambios del humor, trastornos del lenguaje, pérdida de la memoria de largo plazo y una predisposición a aislarse a medida que los sentidos del paciente declinan. Gradualmente se pierden las funciones biológicas que finalmente conllevan a la muerte.

El pronóstico para cada individuo es difícil de determinar. El promedio general es de 7 años, 12 menos del 3% de los pacientes viven por más de 14 años después del diagnóstico. La causa del Alzheimer permanece desconocida, aunque las últimas investigaciones parecen indicar que están implicados procesos de tipo priónico, que es una partícula infecciosa, formada por una proteína denominada priónica, que produce enfermedades neurológicas degenerativas.

Las investigaciones suelen asociar la enfermedad a la aparición de placas seniles y ovillos neurofibrilares. Los tratamientos actuales ofrecen moderados beneficios sintomáticos, pero no hay tratamiento que retrase o detenga el progreso de la enfermedad.

Para la prevención del Alzheimer, se han sugerido un número variado de hábitos conductuales, pero no hay evidencias publicadas que destaquen los beneficios de esas recomendaciones, incluyendo estimulación mental y dieta equilibrada.

El papel que juega el cuidador del sujeto con Alzheimer es fundamental, aún cuando las presiones y demanda física de esos cuidados pueden llegar a ser una gran carga personal. Toda nuestra información esta extraída y contrastada con los datos que podrá consultar en los enlaces de interés.

Alois Alzheimer

Los síntomas de la enfermedad como una entidad nosológica definida fue identificada por Emil Kraepelin, mientras que la neuropatología característica fue observada por primera vez por Alois Alzheimer en 1906

Emil Kraepelin

Así pues, el descubrimiento de la enfermedad fue obra de ambos psiquiatras, que trabajaban en el mismo laboratorio. Sin embargo, dada la gran importancia que Kraepelin daba a encontrar la base neuropatológica de los desórdenes psiquiátricos, decidió nombrar a la enfermedad Alzhéimer en honor a su compañero.

Signos y síntomas de demencia de Alzheimer

Problemas de memoria que se van agudizando.

Los problemas de memoria son un síntoma cardinal del Alzheimer, y puede aparecer tempranamente. La memoria que primero se afecta es la reciente, es decir las cosas que acaban de pasar, afectando después la memoria de mediano y finalmente la de largo plazo en la que generalmente las personas olvidan ya los eventos importantes o fechas significativas.

Dificultades para hacer planes o resolver problemas.

Ciertas personas al inicio, notan ellos mismos o los familiares que se les dificulta planificar alguna actividad, o llevarla a cabo un plan ya trazado. Ejemplos de esto, puede ser que al realizar un receta de cocina les cuesta trabajo seguir el orden, alteran el orden de la misma y pueden llegar a omitir algunos pasos. Si manejan finanzas estas se les dificulta, se vuelven más lentos a la hora de emprender.

Problemas con las tareas habituales.

Como se menciona en el punto anterior, se nota como las tareas habituales se tornan más complejas y difíciles de llevar a cabo. A diferencia del punto anterior,aquí las tareas simples no pueden realizarse con éxito, como por ejemplo no saben llegar a un lugar donde asistían cotidianamente, labores del trabajo no las pueden realizar, olvidan reglas de juegos en los que eran buenos.

Desorientación de espacio y tiempo.

El no saber en qué lugar se encuentra a pesar de conocerlo, o desconocer el tiempo, es decir, saber si es de día o de noche, o la fecha actual, es común que suceda. Pueden olvidar el año en curso, llegar a un lugar y no recordar cómo llegaron. Pero ¿Cómo diferenciamos esto, de las personas que se desorientan solo por la edad? Una manera sencilla de diferenciarlo es que en aquel que padece de Alzheimer esta desorientación permanece.

Dificultad para comprender imágenes visuales y la relación entre los objetos.

Comienzan con dificultades para leer, analizar las distancias de la mano a los objetos, o entre objetos. Problemas para establecer un color o el contraste pueden ser algunos de los síntomas. También pueden tener problemas de percepción y pasar por un espejo y no darse cuenta que lo que ven es su propio reflejo.

Problemas con el lenguaje escrito u oral.

Comienzan a tener dificultades para seguir o participar de una conversación. Es frecuente que de repente se detengan y se olviden lo que iban a decir, se pierdan en la conversación, pidan que les repitan muchas veces, incluso, luchan por encontrar la palabra correcta o utilizan términos incorrectos. Algo similar sucede con la escritura, pueden darse cuenta que sus escritos no tienen coherencia o repiten varias veces una idea o literalmente un enunciado.

Cambios de humor o de personalidad.

Son típicos los cambios en la personalidad, primeramente hay transformación en la conducta, parecen estar confundidas, deprimidas, asustadas, ansiosas, en ocasiones agresivas sin ningún motivo, pueden ser volubles y enojarse por causas que no lo merece.

Disminución o falta del buen juicio.

Tienen conductas que se califican de ilógicas o exageradas, en las que hay falta de un buen juicio. Por ejemplo: regalan sin motivo pertenencias muy apreciadas, o grandes cantidades de dinero hasta a desconocidos. También pueden empezar a prestar cada vez menos atención a su higiene y cuidado persona.

Falta de iniciativa para participar en el trabajo o actividades sociales.

Gradualmente van perdiendo el interés en los pasatiempos habituales, de encontrarse con las amistades, de salir, hacer deportes, o de involucrarse en nuevos proyectos