Cuidar a los nietos protege contra la demencia y el Alzheimer

Y es que los nietos ayudan a sus abuelos a mantenerse más activos. Realizan un esfuerzo físico notable para estar en forma y poder estar a la altura de las inagotables energías de los niños.

Muchos abuelos participan en la crianza de los niños y se implican, en algunos casos como no llegaron a hacer con sus hijos. Cuidar de los nietos puede resultar para ellos una tarea muy reconfortante pero también estresante y agotadora, aun así tiene premio, no sólo reciben el cariño de sus nietos, además su salud mental se ve reforzada y previenen el deterioro cognitivo propio de la edad, evitando enfermedades como el Alzheimer o la demencia senil.

Varios estudios corroboran esta afirmación. La Sociedad Norteamericana de Menopausia y, por otro lado, el especialista en Alzheimer Jonathan LaPook llegaron a la misma conclusión: los abuelos que se ocupan de sus nietos evitan el deterioro cognitivo y previenen enfermedades mentales como el Alzheimer y la demencia.

Y es que los nietos ayudan a sus abuelos a mantenerse más activos. Realizan un esfuerzo físico notable para estar en forma y poder estar a la altura de las inagotables energías de los niños. Además, su cerebro pone en marcha más procesos mentales que los que realizaría en otras circunstancias más rutinarias.

En definitiva, lo que han dicho siempre los abuelos sin necesidad de estudios: los nietos rejuvenecen. Sin embargo, el cuidado de los nietos también tiene su parte negativa y es que, si se abusa de las personas mayores y se mantienen ocupados con los niños el desgaste puede ser mayor y el efecto, por lo tanto, el contrario. Estarán agotados física y mentalmente.

Así lo demuestran las pruebas elaboradas a 186 mujeres australianas entre los 57 y 68 años de edad. Los test de agudeza mental demostraron que aquellas que cuidaban de sus nietos durante 5 o más días a la semana tenían peores resultados en las pruebas que las demás.

¿Cuál es pues el secreto de una buena salud mental en la vejez? Estar cerca de los nietos, disfrutar y aprender de ellos, darles y recibir su cariño, pero siempre de forma voluntaria y nunca como una obligación.